Xulio Spírittu. Foto: Miguel Asa
Xulio Spírittu
Gómez Farías, Jalisco, México

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si necesitas Id para que sepan quién eres estás condenado[a] si un chip te atraviesa las venas y te causa placer si esperas la hora el día o el depósito bancario estás condenado[a] si llaman a tu puerta y no escuchas si caen bombas y no escuchas si hay muertos y no escuchas estás condenado[a] si firmas y no lees los acuerdos de privacidad si hay demasiado gasto corriente si tu alma estrangula tu espíritu estás condenado[a] todo recobra valor si tienes con quien compartir el café destapar los sueños quitar la costra del miedo que se te vino encima todo tiene valor cuando comes sin premura cuando te das el crédito y llegas a casa y tu corazón se abre cuando cierras la puerta

El club de la perrera (Malayerba Ediciones, 2025)

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aguaceros de julio y agosto vienen a limpiar la ciudad a limpiar los cuerpos aún tirados en la acera frente al espectacular que ve cómo se encharca la calle los rostros mientras se inundan los pechos más sinceros por ese [poema] que está en el piso con sus ilusiones derramadas con sus versos no dichos crecerá un día crecerá por esta agua que inunda los noticieros nocturnos que moja las botas del uniformado que se esconde en su silencio en su delgada indiferencia como quien ve llover aferrado a su arma como niño que abraza a su madre a su miedo a su temor de no regresar al cuartel o a su hogar en la montaña que el año pasado se deslavó y enterró a sus hermanos e hizo lodo su memoria mientras llovía ese [poema] ¿crecerá? ¿crecerá en el latido más hondo del uniformado? ¿en los ojos de los paramédicos que se lo llevan? ¿crecerá ese [poema] como crecen los verdes más sinceros de la tierra?

El club de la perrera (Malayerba Ediciones, 2025)

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Yimi no sabe pedir perdón
                 tampoco pedir permiso
por eso toca con su lengua
                                                 los senos duros
de los que se creen poetas
por eso mancha sus dedos
con los jugos íntimos del vértigo
para ver si así
dejamos de mentirle a los astros
y nos miramos tal y como somos
nalgas codos miedos
fosas nasales laberintos axilas
versos lágrimas
en el multiplicado esfínter
de lo sangrado
(sumemos los kilitos de la ausencia)

Rockanrola (sintitulo, 2024)

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No pidas perdón
                         tampoco pidas permiso
me lo dijo Safo con su cuerpo
antes de extender su delgada sombra
antes de cubrir con sus cabellos
                         el mar de gente que se balanceaba
                         como sin condena alguna
no pidas perdón
                         tampoco me mires
                         con la culpa acuchillándote los ojos
me lo dijo Safo con sus manos
antes de hincarse besarme
                                     chuparme el seso
y apretar con los labios mi nostalgia
no pidas perdón
                         tampoco andes cabizbajo
si lo que te mueve es la gula por masticarme los senos
                                     por pintarme los pezones con tu hoguera
no pidas perdón
                          si el tiempo se termina
y entre nosotros hay tantas vidas
como estrellas engulléndose
convulsas vibrantes
                         engulléndose
mientras observas el espectáculo a distancia
con los ojos perdidos
con las manos sudorosas
no pidas perdón
si te tocas si juegas con tus ganas
                         mientras me miras
cuando te mojo los versos con mis labios
mientras creces babeas
y la vida se abre paso
y revientas el firmamento con tu cólera
                         con tu rabia última
no pidas perdón
me lo dijo Safo
antes de caer desnudo
                         muerto
                         por fin sobre la tierra

(ponga aquí su fe
y no se le ocurra volver sin
una botella de mezcal)

Rockanrola (sintitulo, 2024)

Espejo

Vivo
          en la inmensa calma de una anciana risueña
una anciana que toma el té
cuando la neblina oculta
                                  las siluetas de su melancolía
vivo
          para estar entre sus cabellos de serpiente
                  entre sus recuerdos que engañan
y alegran las horas con su clarividencia
soy el niño que juega a cabalgar
sobre un cosmos por demás reconocible
ella es la anciana y yo lo que en ella palpita
soy la criatura del color de su vientre milenario
el beligerante trueno que nace de la serenidad
                          y come de sus ojos las sombras
ella es la anciana y yo el instante
                          que se pronuncia incomprensible
ella es la anciana y yo el retrato vivo
                                  que arde en su memoria

Xulio Spírittu (1986. San Sebastián del Sur, Gómez Farías, Jalisco, México). Licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Ha incursionado en la docencia, la música y la literatura. Parte de su obra ha aparecido en antologías y revistas como La invención del presente (2023), Estación Poesía (2019) y Los cuerpos del vacío (2022). Es autor de Rockanrola (2024) y El club de la perrera (2025). Actualmente es profesor de literatura en el ISC de Ciudad Guzmán y miembro fundador de Lundra, proyecto musical que explora la relación entre la psicodelia, el rock mexica, las artes escénicas y la literatura.

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