
Crucé un oscuro túnel siguiendo la necesidad de ver florecer palabras
una pulsión y deseos insoslayables
quería ver crecer los frutos de las decisiones de mi vida
nacidas en el abandono de mí misma y en la lejanía de mi hogar
me hice una mujer lejos de mi madre
no sé si dejaré de sentirme la niña
que se sienta en la orilla de sus ojos de laguna a remojar las piernas,
mirar distorsionados sus pies por la refracción
fantasía de su propia ausencia
rodeada de agua y sumergida en la montaña
me hice una mujer lejos del mar, sobre un lago seco
en un pedregal que dejó la explosión del volcán
me hice mujer con el ejemplo de mujer más amado a 733 kilómetros
de valle a valle, del Anáhuac a Matatipac
y de la distancia nació la desunión umbilical
aprendí que el amor era lejanía, viaje, contraste
vuelo y abandono necesario
me hice una mujer sangrando
doliéndome y condoliéndome
soñando con vivir bajo el agua
busqué una y otra vez sentirme abandonada
dejé varios textos y construcciones en obra negra
fui ruinas y vestigio de mujer en construcción
me hice una mujer desconociendo el poder de mi útero
oprimiendo mi más profunda cavidad hueca
vacía en el interior de mi pelvis siempre angosta
me hice una mujer siendo una niña
mi primer embarazo fue a los 19 años
y a los mismos años mi primer aborto
me hice una mujer buscando recuperar mi cuerpo
he tenido que danzar y cantar para sanar
me hice una mujer deseando ser vista
como se ve la sangre que mancha el asiento en el que estoy sentada
he visto la mueca que se escapa de mi rostro
una mueca ambigua que a veces me recuerda
la experiencia de la sangre
como si mi madre, mis abuelas y yo compartiéramos una memoria física
del dolor
me hice una mujer que identifica y rechaza las lesiones
porque necesito vivir mi cuerpo con ternura
me hice una mujer sola y no aprendí el ritual
pero ahora tengo tiempo
quiero hablar de cuerpo, de sangre, de lenguas y naturaleza
de ciclos y círculos
escribo nombrando todos mis vacíos
de mis entrañas, de mis huecos y orificios
brotan a borbotones y circulan sangre y palabras
decido resignificar mis actos:
profetizo mi propio nacimiento
soy una mujer escribiendo y decido nombrar lo que he callado
amada, violada, acariciada rasguñada
silenciada y aplaudida
por jugar en público
a ser alguien más
decido nombrar las partes de mi cuerpo y lo que alguna vez me avergonzó:
mi útero, mi cérvix, mi vulva, mis muslos, mis pantorrillas y mis pies
mi corazón que late y mis pulmones con gran capacidad, los músculos de mi rostro y mis pechos
mi estómago y mis intestinos, mis ovarios y la humedad de mis ojos
todos mis intentos
soy una mujer que sabrá acompañar y decidir
vivir sin parir, morir y partir.
moriré todas las veces hasta nacer la mujer que devengo
y volverme una con la laguna, con la montaña, con el mar y el volcán
un vacío elemental.
Palabra cuerpo (Medusa Editorial, 2025)
La palabra cuerpo es poesía
(traga saliva)
La palabra no traga saliva
(toma agua…) La palabra no bebe agua
(Ni tampoco la palabra besa
la calva de un anciano
ni la mano de una señora solitaria
que se siente fea
por el grosor de sus brazos y el tamaño de su panza
y la palabra gorda es para ella un cuchillo en el esófago.
No acaricia la palabra la autoestima
de alguien que se esconde bajo las capas de tela
para que no vean
su cuerpo como si no fuera todo él
bastedad de amores pasados y tristezas no nombradas)
Aunque impotente a veces,
la palabra puede dar paz
hablar del futuro y edificar
puede la palabra decir el amor
y también, la palabra respeta
a mi padre y a mi madre
que no quieren saber los detalles
de la existencia desnuda y rebosante
que tú y yo vivimos…
Palabra cuerpo (Medusa Editorial, 2025)
Seiscientos noventa y cinco mil setecientos kilómetros
el radio del sol
Mil cuatrocientos veintiséis millones de kilómetros de la
Tierra a Saturno.
No puedo imaginar los cuatrocientos cincuenta y tres
grados centígrados en Venus
ni cuatrocientos años que tarda en biodegradarse una bolsa
de plástico.
Noventa y cinco satélites de Júpiter que no podré ver
con mis ojos.
No puedo imaginar la muerte de una estrella ni el Big Bang.
No puedo imaginar el dolor de mis padres
al perder a sus padres
ni su decepción cuando no quise ser una hija obediente.
Ojalá, papá, mamá pueda verlos siempre
y peinar sus canas.
Ojalá mis hermanos sonrían desde la cerca de la casa
que hemos construido en
nuestros sueños desde niños
y suene la música más hermosa
que hemos tocado jamás
que sus miradas mantengan el asombro
de nuestras caras por primera vez,
cuando salimos del vientre de mi madre.
Ojalá no me tropiece nunca
ni me rompa un hueso
ni tenga que llorar la muerte de una amiga a quien amo
ojalá pronto termine de abrazar la única certeza
que es la muerte.
Ojalá mi brazo apoye otro brazo en su vejez
ojalá sea tu brazo.
Ojalá pueda verte en mi último día
y decir la palabra
gracias.
Palabra cuerpo (Medusa Editorial, 2025)
Sentí vibrar mi tuétano
mi piel se eriza de pensar
que este no es un vacío existencial
es un vacío líquido,
un vacío de la época
No me identifica, pero me perfora el bolsillo
y se filtra a través de la tela
hasta mi piel que suda por la vergüenza
de no ser
un éxito en el mercado
Este vacío ha hecho un agujero
en mi moral.
Es un vacío que va y viene
no me pertenece, pero me persigue
así como me persigue la idea de que necesito llenarlo.
A veces, es un vacío profiláctico
que se rebaja con agua sin sodio,
alcohol al 4.7%
y cervezas al 2×1
Sin dejarse ver y cambiando de sitio,
siento un vacío que me acompaña a buscar empleo
pero también lo he visto escapar del interior
de la boca de algún funcionario,
cualquier día, en horario de oficina.
Busco a una persona importante
de puerta en puerta y pasillo a pasillo la busco,
viene arreglada y huele bien,
anda fuera o tiene reunión
sea como fuere
casi nunca está.
Busco un documento que avale mi identidad
pero no es tangible
y tampoco lo encuentro.
Encontré en cambio, un vacío legal sobre un escritorio lleno de papeles
un procedimiento burocrático
encapsulado
Números rojos en la pantalla del cajero.
Una respuesta que no llega.
Un vacío performativo.
El mar le reclamó a la arena que no hace remolinos
Ella, húmeda y revuelta
se deja tocar y sacudir por él.
La arena, los cangrejos y las conchas
Y este cuerpo con pensamientos pesados
Compartimos el abismo
donde algunos peces nos miran
Pura densidad
Ojalá fuera la sal
Me quedo allí abajo.
Cuando baje la marea
el viento sabrá darme forma
busco paz
Estaré descansando en la arena
esperando a ver cuándo bajen
la bandera roja.
Nora Daniela Mond (1991. Nueva Alemania, Tepic, Nayarit, México). Igualteca de nacimiento. Artista escénica, poeta y docente. Ha trabajado como actriz, directora de escena y titiritera. Es fundadora de Ekapadarte Teatro, compañía desde la que dirige y gestiona proyectos teatrales y que representó a Nayarit en la convocatoria Escenarios IMSS Cultura 2025. Fue cofundadora y coeditora de La Barraca, revista de estudiantes del Centro Universitario de Teatro de la UNAM. Es autora del ensayo Noviolencia, desobediencia del cuerpo y cultura de paz en el ámbito de la pedagogía para las artes escénicas, publicado por Cultura UNAM como parte de los textos ganadores del Concurso Nacional de Ensayo La necesidad de una reconstrucción (2021). Es autora del poemario Palabra cuerpo (2025), publicado por Medusa Editorial, obra que obtuvo el primer lugar en el Concurso Estatal de Poesía Erótica y Amorosa (2024). Actualmente radica en Guadalajara, Jalisco.