
no dejaba de tocar la guitarra, cuando toca
regresan los días de niño, aparece nuevamente el barrio
es como si de pronto el requinto supiera
que el sonido que llega directo removiera los pasajes internos
es imposible que no nazcan ríos y ríos:
cuatro elementos son los que tiene el agua:
una mañana caía bajo las notas sobre la fuente y allí nos bañábamos
todos juntos, nuestros cuerpos era la melodía
no había conciencia
una canción (la ronda matinal de los que crecen
ahogando el fuego)
el siguiente elemento eran las palabras, la composición de las letras
y el sonido que producen los fonemas:
un tren que pasa demasiado lento para que los viajeros suban y no descansen
el sonido de las flores
el sonido que producen los colores vivos, los payasos, los caballitos del mar
el sonido de un largo y pesado viaje de ausencias, de renuncias
el sonido de un alfiler
el sonido de un temblor de viento:
una vez jugando provoqué una herida que sangró durante 365 días multiplicado
por los años que hay en el instante
no sabía de soledades, ni de esta manera de entender el dolor
borrando de las ausencias las imágenes:
el tercer elemento era el vino y la música que evoca:
la fiesta del barrio con sus juegos pirotécnicos
la posibilidad de ser nosotros quienes juegan en la ronda
con la cometa encendida
los que olemos a barrio, a tierra mojada, a calles de piedra
qué hermoso niño, qué hermoso juega
la luz que da a su rostro nos deja impávidos
queremos ser él, queremos jugar sin el mayor remordimiento
unadostres por todos los que miran el mundo que desde aquí los veo
los miro palpar, esconderse, lastimarse, engañarse
fornicar con el desconocido, aventarse las ruinas
predicar con la culpa, llevar la culpa a cuestas
hoy me embriagaré hasta que la última gota de sangre sea drenada
hoy dormiré
hoy cantaré
el cuarto elemento que tiene el agua se evapora como un temblor:
soy el yo
la obsidiana o el jade
la lanza, el poema roto e inconcluso, tus días que llegan
a poblar con cercanías versos rotos, penumbras
canciones que ya no son canciones
el cuarto elemento
es tu voz
En el hoyo funky (La Zonámbula, 2018)
llovía con poco de hielo y estábamos en la ciudad
interna, haciendo los propósitos de cada año y alejándonos
“un día la distancia será para siempre nosotros”
será el agua la distancia más próxima, la más callada y no lloraremos:
es difícil la situación interna cuando llueve:
hay temblores, y los temblores invocan temblores pretéritos,
el temblor de las gotas quema
es difícil describir lo que sucede, responder a lo que pasa, tener respuestas
hubiese escrito solo para reconstruir ciudades si existiera la seguridad que ninguna
mano, (por amorosa que sea) no destruiría nada
estos son los poemas que se escriben desde lejos, no en distancias
sino en el tiempo
¿qué tenemos para hoy? flores y los ánimos deshechos una colección de anillos que no sirvieron para sellar compromisos
la piel desgastada y un aullido casi sordo
las copas, vino blanco, paisajes y tus ojos
los recuerdos se desprenden como un diente de león viento mostaza, semilla de cártamo
se caen las palabras como los días del calendario
el gato gordo maúlla para que llegue la noche y se lleve el inventario
de las cosas vanas que se diluyen
los poemas quedan atorados como las estacas o las astillas que echan raíces
son frases frustradas y absurdas como un grito sordo
los significados se pierden y vuelven borrosos
los sentidos se mueren en los gatos de la noche
En el hoyo funky (La Zonámbula, 2018)
vamos venga tómalo todo tómalo todo
soy un pobre trabajador mediocre con sueldo mediocre
vamos venga tómalo todo tómalo todo
es cierto que no somos ángeles
pero yo he visto santa clouses darky bebiendo en las calles
riendo tan abiertos como sandía partida
pero vamos nena que estoy rescatando la luna
que los santa clouses darky aspiran
como si fuera piedra
con sus narices llenas de nieve
anda tómalo todo tómalo todo
que hoy no haré fiesta
los que somos estamos aturdidamente enfadados
los que fuimos estamos cocamente deshechos
los que seremos estamos enyerbadamente angustiados
y ninguno de los que soy te vamos a coger
fuck nuestra mother si alguno lo hace
tómalo antes que los santa clouses darky hurguen en lo que quede
que hoy no hay nada que festejar y estamos gastados
que no he fumado marihuana ni consumido coca
que no tengo y que nunca tendré
que estoy en la cama y no quiero levantarme
vamos nena tómalo todo tómalo todo
tómalo ahora
anda desvístete y úntatelo
siéntelo acarícialo disfrútalo
vamos nena tómalo todo tómalo todo
Revolución Groovy (Versodestierro, 2013)
el hombre de los globos rojos roe cartón de obelisco
el hombre de los globos rojos mira elevar sus genitales
el hombre de los globos rojos afila sus dientes enseñándolos a los niños
zorra: está lloviendo letrinas. Eso no es nuevo la semana pasada limpiaba y pensaba en tus redondas nalgas. Nada se escribe en blanco a no ser nuestra ausencia y abandono. Nos han metido el corazón por el culo. Nos han metido…
el hombre de los globos nos mira
como yo te miro zorra
con la cara de falo en urgencia
con ganas de aventarlo todo
el hombre de los globos rojos mira con ojos de hierbabuena
el hombre de los globos rojos sonríe cuando nos desinflamos
el hombre de los globos rojos no ha cenado y eso lo hace mas
violento
hay golondrinas, conejos, ardillas, tlacuaches, víboras y hombres
hay golondrinas por la mañana
harán un nido en tu vagina
harán un nido con el polvo que suelta tu rostro
el ratón hará una madriguera
el conejo hará una madriguera
el tlacuache hará una madriguera
la ardilla hará una madriguera
la víbora hará una madriguera
el hombre hará su madriguera
zorra: el hombre de los globos rojos se está elevando
el hombre de los globos rojos es lumbre y es aire
el hombre de los globos rojos atemoriza
todos le tienen miedo y buscan tu cobijo
yo también tengo miedo que me aviente el mundo en pedazos
y no lo pueda remendar
no creo que lo tenga antes del viernes o del domingo
que son los días que vienen a visitarlo
preguntan por su salud. Le hacen chequeo de rutina. Le
quitan la sal. ¿Cómo se siente señor mundo? Duerma tranquilo
hoy no habrá hospitales, no tendrá que comer rábanos o pasto. Ni
zapatos, ni caldo de afligido. Lo queremos. Lo venimos a
visitar los domingos. Lo sacamos a pasear. Que no
se arrugue. Que no se sienta solo
zorra: mi pene entra como fuente de galaxias
el mundo zurce grietas y se limpia la cara
de nuestro polvo. Por eso tenemos la cara
de piedra. Nuestro cuerpo de piedra. Tú tienes
vegetación en tu vientre. Una mosca sepultada
en cada ovario. Una mariposa. Un asesino. Un
par de viejos conversando en una banca y la
continuidad de los zorros en cada paso
Playas underground (Arlequín, 2005)
está demasiado oscuro y el maestro al frente dicta su clase
es un pendejo. De niño debió ser excluido. Su madre lo tuvo
a su lado como un acto de generosidad. Sé que piensa
que yo soy un pendejo. Yo miro la luz de los pájaros que
alumbran los postes de luz. La nieve que cae en sus bigotes
de pez muerto. La línea ondulatoria donde la teoría se vuelve
un parpadeo brevísimo que nadie alcanza a mirar
un espejo de algún Cortazar faroleando en los pasillos
un Borges haciendo un inventario de las cosas vanas de la vida
un aeroplano surcar a cuatro motores un tramo de viento
embravecido por no ser una ráfaga de humo
está demasiado oscuro y el maestro que dicta su clase me pide
que tenga cordura. No soy un discípulo sumiso. Sé que
después de los treinta seré un perdedor. Mi maestro tiene
más de cuarenta y es un perdedor. Yo no daré clases a no ser
a pavos, gansos, o peces disfrazados de alumnos que piensen
que soy un pendejo. Yo construiré un río de libros baratos
flotando de color concha nácar. Que no hablen de lo que
no tengan que hablar. Que no se queden en el topus uranus
yo construiré una red para pescar palabras y las tejeré
hasta formar una capa o alfombra con la que vuele
yo voy a ser un mendigo que sabe de retórica y de análisis
porque una vez alguien dictó una conferencia
yo voy a enlistarme para organizar los viajes de los árboles
viajaré con ellos en el teleférico o en poste de luz
inventaré la alquimia de pétalos con la que pueda
deshacer el mundo en líneas
el maestro al frente me pide que ponga atención. Está demasiado
oscuro y es inútil pedir que nos vea. Su vista está compaginada
a cuadros de vidrio de aumento. Su vista está limitada a la búsqueda
de talentos protozaicos que van a cambiar el orden de las cosas
su vista se pierde en el horizonte imaginario de los peces atrapados
en su cabeza. Sus ojos están condicionados a ver matemáticas
en donde todo crece y abunda. Sus ojos están regidos por postulados
con un procesador de teorías y ejercicios sobre lo fundamental de la ciencia
sus ojos no son ojos, son cámaras de vigilancia para detectar quien
no asimila sus teorías
sus cámaras me miran
los peces que nadan en mi cabeza se comen todo lo que dice
y me ha detectado. Yo nací para decirle lo pendejo que es
mientras me pide que salga de su clase
Playas underground (Arlequín, 2005)
Neri Tello (1978. Santa Margarita, Zapopan, Jalisco, México). Poeta y docente. Autor de Cuerpo Roto (2004), Playas Undergroud (2005), Vertebración del silencio (2010), Revolución Groovy (2013), La cojodorita (2017), En lenguaje insecto (2018), Oración de la raíz (2018), En el hoyo funky (2018), Las hijas de los hombres (2019), Sobre una Rama (2022). Así mismos, autor junto con Jeanette Guerrero, de la antología El viento y las palabras (2014), y en solitario, de la antología Árbol de voz múltiple (2020).