
Es todo un ritmo,
desde cerrar
la puerta, a cerrar
la ventana,
las estaciones, la luz del
sol, la luna,
los océanos, el
crecimiento de las cosas.
Robert Creeley
Sacamos las cajas.
Acomodamos el mueble.
Situamos cada uno de los libros
en el espacio que le corresponde.
Existe un ritmo en el movimiento
de mis manos.
Pienso en el orden de las cosas;
una fuerza subyacente que jala como imán
todas las cosas que componen el mundo.
¿Por qué fluyo entre el tráfico cuando deseo incorporarme a una vía rápida?
¿Por qué siempre llegaron mis padres a la salida del colegio?
De alguna forma incomprensible,
estoy aquí.
Algunas reminiscencias de naranjas (Herring Publishers, 2024)
La primera sensación de Libertad que recuerdo fue cuando tenía 11 años. Nos llevaron de viaje en el colegio al Santuario de las Mariposas.
Después de una larga caminata, paramos en un mercado a las faldas del cerro.
El maestro nos dijo:
Vayan a donde quieran. Los veo aquí en hora y media.
Al alejarme, fui consciente del peso de mi cuerpo sobre la tierra.
El sonido de los pájaros era hermoso y ensordecedor.
Algunas reminiscencias de naranjas (Herring Publishers, 2024)
I
Las calles se asemejan al agua:
Fluyen, mutan, disuelven.
Al transitarlas, se habita un espacio que desaparecerá al final del trayecto.
II
Una imagen de la última vez en el sillón de tu sala:
un anciano bailando convulsivamente.
III
Tengo la sensación de sólo poseer aquello que no entiendo por completo.
Algunas reminiscencias de naranjas (Herring Publishers, 2024)
I
A esta misma hora, este mismo día, hace varios años,
un tono rosáceo se filtraba por la persiana de mi cuarto.
El color no tiene el mismo poder sobre mi cuerpo ahora.
II
Cada instante vivido tiene un aroma, un color.
Brotan al quedarme quieta.
III
“El color del cielo, al igual que la mayoría de las cosas, sólo es un punto de vista”.
Algunas reminiscencias de naranjas (Herring Publishers, 2024)
Your picture is still
On my wall, on my wall
The colors are bright
Bright as ever
Daniel Johnston
Para Enrique
como los huesos
o el temor.
La pieza ósea más antigua vivió en el desierto de Afar,
hace más de 4 millones de años.
Ahora la llaman Ardi.
Sus manos, pelvis y parte del cráneo
permanecen blancos y rugosos.
Hace casi un año fui a que me extirparan una muela.
Me preguntaron si quería desecharla,
respondí no, es un regalo:
fuerte, como el rojo,
puro, como el azul.
Parecido a un atardecer desde la ventana del carro
o la costra de una herida.
Los días pasan,
y nos hundimos en un charco
que observamos desde dentro.
Caen frutos con el golpe
de las gotas brillantes
que reflejan otras casas.
Nos alimentamos.
De vez en cuando,
me gusta imaginar
el nombre que me darán
a partir de mi molar derecho.
Algunas reminiscencias de naranjas (Herring Publishers, 2024)
Mónica Hernández (1994. Analco, Guadalajara, Jalisco, México). Poeta. Licenciada en Letras hispánicas por la Universidad de Guadalajara (UdeG). Cursa la maestría en Estudios de literatura mexicana. Es autora de los poemarios Hematoma (2021) y Algunas reminiscencias de naranjas (2024). Su obra ha aparecido en revistas como Grafórafxs y Luvina.