Luz Atilano. Foto: Miguel Asa
Luz Atilano
Lagos de Moreno, Jalisco, México

Evocación

Una película de brujas
Una serie sobre zombis
Un libro protagonizado por los árboles

Citas de medianoche a Flaubert
y una guerra poética entre Paz y Castellanos.

La infelicidad de la adolescencia
y las remembranzas de la infancia:
ver las estrellas desde la azotea
con mil historias imposibles
imaginadas

La soledad de los años noventa
y la dramática entrada del nuevo milenio.

Cientos de kilómetros
aguardaban un encuentro imprevisto
entre almas solitarias.

Sólo el vino tocaba fibras sensibles
Sólo el whisky desataba pasiones inesperadas
La cerveza era apenas un pretexto
para llegar a casa de noche
y recitar poemas desde la cama.

Leer a Rulfo para entender la geografía mexicana:
desde el llano en llamas hasta esos volcanes
que prometimos ser ante el sueño eterno
La leyenda prehispánica de corte shakespeareano.

Tragedia
siempre la tragedia:
atrapados
en una novela contemporánea
sin final feliz.

Hablemos de tragedia

Nuevamente, la tragedia nos obliga a escribir.
¿De qué más podemos hablar?
¿De qué?, si la sangre se ha vuelto un lugar común.
¿De qué?, si sólo somos parte de un punto rojo.
¿De qué?, si en cada uno una muerte,
si en cada uno un futuro se desvanece.
Pequeños altares, velas y cruces,
flores adornan las calles y se mezclan
con el andar sinsentido de nuestros pasos.
¿De qué vamos a escribir si no es de tragedia?
¿De qué?, si es esta la única forma
en que se manifiestan las palabras.

Testigo

Y ahora esa ciudad es testigo del desmoronamiento.
Ha comprobado que mis fuerzas pueden cesar
incluso si escucho una ambulancia,
que las risas y las lágrimas son pasajeras
y que el eco provocado por esta carcasa
se intensifica con las marchas.
Que a veces temo aceptar que no siempre deseo estar sola
y que la compañía también puede convertirse en agobio.
Comprueba con cada hora invertida
que el daño es grave
y que toda expectativa muere, termina.
Fue testigo de libertad, encuentro y reencuentro.
Y ahora, lluviosa y soleada,
plana y tan cercana a las nubes,
me hace ver cansada, vacua y sin forma.
Me arroja, me desafía.
Me cuestiona.
Si vuelvo es porque los pies suplican,
porque la espalda no es la de antes
y porque, aferrándome al lugar común,
caigo de nuevo en la monotonía.

Noche

Afuera
la noche pasa,
se va en pequeños instantes
medio muertos.
Los perros ladran
y la vieja canción se deja oír
como un lejano eco.

Pasa entre silencios e insomnios:
entre el rumor del tren y
dos perros que discuten la desdicha humana,
entre repasos de un siglo sin nombre,
entre susurros que se vuelven agua.

Aún no es tarde,
lees en tu bandeja de entrada.
Pero las horas transcurren
sin avanzar el reloj,
con el disfraz aguardando en el perchero
por un mañana inexistente.

Crucifixión

Mi madre cree que me he condenado
pero olvida que aún recuerdo cómo persignarme,
que todavía arrastro el dogma milenario.

Sigo siendo producto de una costilla masculina:
la culpa continúa surtiendo efecto.

El crucifijo sobre su cabecera
resalta ensangrentado
a pesar de la sombra de un cuarto oscuro:
sus ojos observan.

¿Cómo arderán las brasas?
¿Cómo será el calor del infierno?
¿Bastará un rezo para salvarse?
¿Una palabra suya para sanarme?

Luz Atilano (1992. Barrio de San Felipe, Lagos de Moreno, Jalisco México). Poeta e investigadora. Licenciada en Humanidades con orientación en Letras por la Universidad de Guadalajara y maestra en Literatura Hispanoamericana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ha desarrollado investigaciones en torno a la literatura mexicana de los siglos XX y XXI, los estudios de género, la teoría bajtiniana, el periodismo y la historia oral. Entre 2015 y 2019 se desempeñó como reportera, conductora y jefa de información del noticiario Señal Informativa de Radio Universidad de Guadalajara, sede Lagos de Moreno, y como productora de los programas Los idus de Marzo Radio y Vesperal… Hora de letras, dedicados a la difusión de la literatura y el fomento de la lectura. Ha impartido cursos de literatura y periodismo, Español como segunda lengua, talleres de redacción y escritura creativa. Es coautora del poemario Dejarse morir (2021) y sus textos han aparecido en revistas literarias y académicas. Actualmente cursa el doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, donde desarrolla una investigación sobre la influencia discursiva de la nota roja en la narrativa mexicana.