
Antes de conocer a Ziggy Stardust
me supe camaleón: nada tuvo que ver la anisocoria
sobre mi vestimenta.
No el glam, la psicodelia
ni los ‘ni’ acumulados, sino
que era insaciable.
Control de tierra al comandante Tom (diez, nueve, ocho, siete).
Comenzando la cuenta regresiva, motores encendidos (seis, cinco,
cuatro, tres).
Mucho antes del relámpago rojo
que supuso tener Aladdin Sane rotando
sobre mi tocadiscos
(lata en la que daba por sentado que mi mundo era azul)
yo tuve esa rareza
espacial en mis pupilas.
Ante, antes, muy antes de que El Delgado Duque Blanco
fuera el hombre que cayó a la Tierra
yo había perdido el control sobre la música.
Control de tierra al comandante Tom (diez, nueve, ocho, siete).
Comenzando la cuenta regresiva, motores encendidos (seis, cinco,
cuatro, tres).
Ya no era azul, ni cruel
lo que miraba con uno de mis ojos.
Era al Profeta Ciego que se vistió de Lazarus
y no resucitó después del cáncer.
No somos Héroes, lo supe desde entonces.
Mas ahora, con el implante de una lente ocular
dejo atrás el par de cataratas, la miopía
y algo de astigmatismo.
Ahora, aunque nunca fui Bowie
salí del Laberinto:
veo bien las consecuencias
de ver el mundo pleno.
Flotando ingrávido, llamando, llamando a casa…
Y que la Tierra gire como un ojo.]
Si ya no por mis héroes:
tres, dos, uno, por mí.
Camaleones [razones para armar] (Universidad Nacional Autónoma de México, 2024)
Haciendo una paráfrasis de Edmond Jabès
alrededor de la tierra somos
la misma piedra. Un libro
es el laberinto. Creemos salir y retomamos el camino
de la fuga. La hoja nos revela
la profunda fijeza de la piedra. Suponemos
perdida la memoria, pero igual
permanece punzante y desollada. Nos convertimos
en la palabra que los ojos y los labios se reparten. Somos
de una raza de escritores donde el abuelo lee,
padre y madre leen y nosotros
releemos en voz alta. Cada vocablo es el velo
levantado de otro velo. Frente al punto oscuro
de la página escrita, el cegador libro de Dios es
la Odisea. El universo es
una voz, un sollozo, algunas santas palabras.
La palabra de Dios
—la escritura—
no es mandamiento sino correspondencia.
Es en la palma del escritor que leemos;
en sus ojos escribimos. El horizonte
es el vacío de un rostro
en la memoria. El ayer
una ávida pregunta. A cada letra
corresponden sus millares
de libros. La respuesta es
un acto de silencio
contra el silencio mismo.
La única verdad del individuo
es que debemos crearnos, crear.
Así podemos encontrarnos.
Si nos desconocemos
es que no pasa nada. Si escribimos
pasa la vida. Y todo pasa.
Solo Dios sabe dónde se encuentra Dios.
Yo, simple escritor mortal, escribo
y leo ahora: los profusos, inmemoriales rasgos
de la escritura de los viejos
son las caricias de una niñez devuelta.
A ti, lector, quienquiera que tú seas
perseguimos desde hoy los escritores
porque esto —la palabra— nos atañe.
Camaleones [razones para armar] (Universidad Nacional Autónoma de México, 2024)
No soy la bala, no
soy el golpe
que nace
de mirar siempre atrás
hacia una madre
ausente
que casi no recuerdo
pero dicen
en casa como algo inobjetable. Lo que soy
se lo debo a este reconstruirme
de migajas y polvo.
Avanzar y caer en uno mismo
de un empujón
ajeno
en esta edad ya medio acumulada y fuerte
concepción de otro cuerpo
que sigo trabajando
para que me acompañe
en la otra media vida; media que me cubre
la cara
a la que apunto
desde el brazo que de su madre
escribe.
Nunca. Siempre
dos palabras que aparecen
de golpe, en estallido
cada una en una
sien. Doscientas veces
ella
la hermana con la madre
mujeres que no fui.
Mientras
en la recámara
quedará
algún silencio
(una prisión así)
y aún no
me fusila.
[Contra] Dicción (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2022)
Si fuera Thomas Hitzlspelger
no volvería a decir, como en 2014
que soy homosexual. Tras la declaración al Die Zeit
el martillo perdió toda su fuerza y colgó
los botines. El golpe
del disparo ya no estuvo en la pierna:
se colocó en la sien. Los otros
compañeros de Fu§ball-Bundesliga, prensa, público
de diez en diez se fueron. Solo quedó
el apoyo de Angela Merkel, Gary Lineker u Olivier Giroud
pero han sido excepciones.
[No es lo mismo usar las agujetas
para ahorcar al contrario
que para asir con fuerza los botines
en alguna pared
o en el pie del amigo. Así
se vuelven lazos.]
Si yo fuera Giroud, desde el catolicismo seguiría presionando
para hacer del deporte un sitio
más seguro. Si en el juego del hombre sigue estando prohibido
enfrentar el amor, prefiero no jugarlo
ante la prensa ni los espectadores. Con la extrema derecha
tiene nulo valor un lateral izquierdo. En soledad
así sea en esta cárcel, existe
otra piedad
que una vez derribados los prejuicios de Stonewall
se viste de arcoíris
(al menos los botines).
[Contra] Dicción (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2022)
–
Luis Armenta Malpica (1961. Centro, Ciudad de México, México). Poeta, ensayista y editor. Director de Mantis Editores. Entre sus principales reconocimientos se encuentran el Premio Clemencia Isaura (1996), el Premio Jalisco en Letras (2008) y el Premio Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz (2013), así como el Jaime Sabines-Gatien Lapointe, Canadá-México (2017); el Cavaler al Poeziei Capitalei Marii Uniri Iași, Rumanía (2018); el Internacional de Literatura Ileana Espinel Cedeño, Guayaquil, Ecuador (2019); el Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada (2020) y el Iberoamericano de Poesía Minerva Margarita Villarreal (2021). En 2022 recibió la Iguana de Oro por la Cátedra Huston de Cine y Literatura de la Universidad de Guadalajara. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) y Creador Emérito en Literatura por el PECDA Jalisco 2026. Entre sus títulos más recientes se encuentran Chiamatemi Ismaele (2019), Enola Gay (2019), [Contra] Dicción (2022), Esto no es un bestiario. Antología (2023), Camaleones [razones para armar] (2024), Brevísimas contradicciones (2025), Micelio (2026) y Voluntad de la luz (2026).