Las revisiones poéticas. Foto: Miguel Asa

Kaxax Poetik: caja de poesía contempo

Cuando la palabra fue destino

El poema traza la distancia más corta entre dos miradas
Alejandro Piña

Destino
Se ha generado una kaxa (caja) virtual desde la palabra hasta sus amplitudes. La poesía tiene muchas formas: incalculables, cursis, obscenas, amables, empáticas, siderales, terrenales, espirituales, aventureras, geométricas y qué sé yo de todas sus capacidades. Un sinfín de recubrimientos viene a la imaginación cuando se intenta nombrarla. Kaxax Poetik nace de esa necesidad: abordar la poesía en sus análisis, en sus encuentros, en los miles de voces que la crean y la sostienen como una amplia gama de expresiones en las que se difumina y persiste desde la conciencia humana. Kaxax Poetik surge como un espacio editorial y virtual en el que el protagonismo proviene de la palabra y, por principio, de la letra, su configuración y su expansión conceptual.

Después de 18 años de generar productos culturales desde Proyecto Ululayu, y al tenor de la campaña «Por favor, lea poesía.», se consolida este recinto como resultado de las plataformas, publicaciones y estructuras diversas que he construido alrededor de distintas poéticas. Un espacio sencillo, perseverante y analítico para la poesía: una caja contemporánea para contenerla, abrirla, leerla, compartirla y volver a encontrarla.

Desde Proyecto Ululayu reconozco la labor de muchas personas vinculadas con la poesía, en su difusión, propagación, expansión, creación, pedagogía, investigación y preservación, por mencionar algunas de las tantas acciones que se desarrollan alrededor de ella. Por tal motivo, celebro, por fin, la existencia de un lugar construido desde mi labor y la del equipo rotativo que me ha acompañado en diversas producciones.

Kaxax Poetik se consolida como un archivo documental de la poesía contemporánea y, con ello, como una reserva de muestras, estudios, críticas, percepciones, conceptos, metodologías, reseñas y otras herramientas que forman parte del gran caleidoscopio que es la materia de la palabra. Este sitio web busca proveer a la persona usuaria de una experiencia geográfica y contemporánea a partir de los principios poéticos que se han gestado a lo largo de nuestra historia como proyecto. Así se manifiesta el respeto, la admiración y la empatía con todas las personas que persisten en la poesía, pues sostener proyectos poéticos en estos tiempos es una razón más para construir comunidad de manera integral, saludable y colectiva, más allá de la perspectiva individual.

Kaxax Poetik se consideró en sus inicios como un fichero documental de poesía; sin embargo, amplió su espectro para convertirse en una maquinaria ágil y de fácil acceso para el estudio, el análisis y la reflexión sobre la poesía que actualmente existe. Es preciso señalar, con determinación, que este producto cultural y editorial no pretende ser una escuela ni mucho menos tener la razón sobre lo que sucede a nivel regional, nacional o internacional. Este espacio se ha creado en la virtualidad para aportar desde lo que se ha logrado comprender en Proyecto Ululayu, a partir de las mezclas de materias, soportes y plataformas que se han construido, gestionado y producido desde nuestra labor.

Trayecto
Para llegar hasta aquí, a este momento, a este sitio, he recorrido una infinidad de dinámicas con la poesía: desde su estudio académico, su creación personal y su difusión colectiva. La observación de sus formas, modalidades, gestiones, proyectos y demás expresiones me ha permitido construir esta base virtual de las sensaciones humanas, más allá de un constructo grupal, de un movimiento regional o de un concepto nacional.
El camino que he recorrido para consolidar este sitio ha tenido mucho que ver con la resiliencia de la palabra: ajustar los botones de ciertas vestiduras, apreciar los ajustes de la bicicleta, comprender el caminar de pueblo en pueblo y reconocer muchas otras razones que han terminado por formar parte de este trayecto. La poesía ha sido, desde hace mucho tiempo, la dimensión en la que me he involucrado desde la raíz. Me he quedado varado, he avanzado kilómetros y he resistido muchas averías, pero siempre en compañía de una palomilla gigantesca que ha creído en compartir sin límites ni pretensiones.

Origen
Este espacio lo he generado desde mi propia experiencia, bajo diferentes estrategias que van más allá de la edición y la publicación de libros, acción que agradezco y que siempre será mi principal fuente de inspiración. Sin embargo, comparto que la poesía ha sido un elemento que ha modificado mi perspectiva constantemente, en un continuo movimiento de saltos y giros.

El ejercicio de la poesía lo he desarrollado en muchos niveles. Así fue en los años de la infancia, bajo los recitales escolares y las lecturas de las clases de español. Más tarde, en la adolescencia, la filosofía se incorporó como una dinámica más para pensar y reflexionar sobre la palabra. Desde ahí, el ejercicio de colocar pequeñas calcomanías con versos en el transporte público marcó el origen de mi pensamiento editorial y colectivo. Una razón más fue dejar libros perdidos en el camino hacia el bachillerato y, en su momento, hacia la universidad.

Después, con los años, llegaría la perseverancia para desarrollar calendarios artísticos construidos desde la fotografía de desnudo, acompañada de poemas de diversas personas. El tiempo no pasó sencillo y llegaron el performance, la poesía visual-experimental, la tipografía, el diseño, la fotografía y otras vaguedades que fundamentaron la experiencia que hoy conservo. Las tertulias no me dejaron solo; fueron canales para vivir, en viva voz, la experiencia de las personas poetas.

Y, de repente, una calcomanía con un diseño tipográfico me llevó a experimentar diversas emociones, sentimientos y pensamientos. «Por favor, lea poesía.» nació como una instrucción cordial que nunca esperé que fuera a propagarse de tal manera que, al día de hoy, ya forma parte de un imaginario colectivo más grande que el de la propia ciudad que la vio nacer: Guadalajara, Jalisco.

Con ese movimiento alcancé las calles, el megáfono, las tertulias dedicadas, la experimentación, los eventos, las intervenciones, algunas obras editoriales, el tren ligero y la bicicleta pública de Guadalajara. Llegué a diversas comunidades durante un viaje en bicicleta por el Pacífico mexicano, en el que me manifesté ante pequeños grupos, colectivos, escuelas y otros espacios para compartir la fuerza de la palabra. Caminé por poblados, opiné en ciudades y recibí consultas desde distintas partes del mundo. Hice lo que pude desde la resistencia personal.

Llegué a editar algunos fanzines, algunas plaquettes y varias campañas poéticas fuera de lo común. Hasta la radio universitaria formó parte de mis producciones con poesía. Acudí a ferias, eventos culturales, recintos escolares y una vasta gama de cafés, lugares y espacios de encuentro en los que la poesía, de alguna manera, se configuró ante mis ojos. Hice jornada de poesía visual-experimental, me involucré con las pendientes de la historia y recobré el sentido de los millones de formas que puede alcanzar un poema. Desbaraté el sentido del prestigio y le di la voluntad de camuflarse en varios colores, en un esquema de mezclas y en ramajes insospechados.

Escalé el proyecto hasta donde no imaginaba, involucré las artes y la movilidad sustentable con tal de que la participación de la población fuera cercana, real y objetiva ante el verso y sus formas. La poesía es muchas cosas y una pinchadura. Produje una ruta cartográfica para una exploración audiovisual de algunos poetas por el estado. Con todo eso resistí hasta lograr un foro estatal de poesía en el que pudimos dialogar, analizar y revisar la situación de la poesía en la región. Como parte de esa experiencia documental también me tocó vivir la despedida de algunas personas del gremio, experiencias que me hicieron aprender parte de lo que he desarrollado.

Desde ahí surgió la documentación textual y fotográfica de poetas de Jalisco y la intrigante tarea de compilar, leer y aprender mucho más. Aprendí del duelo y de la ausencia de la familia, pero siempre estuvo el abrazo amigo de un poema. Y, ante todo, este espacio dentro de la virtualidad representa para mí la determinación de un enclave que había esperado tantos años.

Caja
Al día de hoy, conozco un infinito número de variaciones de la poesía y algunas de sus posibilidades más allá de un libro. Eso no es más que una de las formas de haber esparcido el poder de la retórica.

Descubrí revistas, colectivos, proyectos, grupos, editoriales, multimedia, eventos, acciones, performances, artes, mezcolanza, loterías, artilugios, chucherías y una creciente amalgama de lo que se percibe como poético y sus posibles traslaciones dimensionales, porque sí: la poesía va más allá de lo que se sugiere y de lo que se compromete.

En esta kaxa (caja) existirán mis revuelos y los de más personas, con el fin de documentar la poesía como algo más allá del verso y de una estructura rígida. Aquí se entablará una relación entre la experimentación y las manifestaciones que se encauzan con el término de la palabra poesía: la p, la o, la e, la s, la í y la a, de manera literal y conceptual. No tengo ningún privilegio para determinar una existencia fulminante de lo que es poesía y lo que no. Simplemente deseo expresar una voluntad a partir de mis observaciones a lo largo de estos años.

Celebro a bien esta kaxa, este recinto, este cachivache que será parte de algunas nuevas modalidades y de las intenciones de su permanencia. Y un poquito de café también. Bienvenidxs a esta kaxa poética, a este cardumen de lobxs, a este epígrafe de mi adolescencia, a este Alt + 3 (♥) efímero, a esta irreverencia virtual, a este modesto pero sintético lugarcito en el que la poexía toma forma y se vale por sí misma. Ha sido un gusto llegar hasta aquí para avanzar mucho más allá de nuestra imaginación. Que el tiempo nos dé la poesía que queramos y que ella misma nos vislumbre de sus movimientos. Pax.