Cecilia Fernández. Foto: Miguel Asa
Cecilia Fernández
Guadalajara, Jalisco, México

Delirios

Me afino
como témpano de hielo en el trópico
con la bruma de las aves al amanecer
en los ríos silenciosos del océano
incoherencias
delirantes cataplasmas de barro
en el vientre de la noche
un nudo sobre la sien
una pausa en la garganta
las finas trenzas del día se nublan
en pequeños terrones de nada

La bruma de las aves al amanecer (Editorial Garrobo, 2025)

Caudal

a Benito

Pelambre, estanque
te acaricio cual agua dulce
eres suave
como reflejo de sol a medio día
copado de destellos

Tenue rayo de luz

De mi cama, tímidamente
bajo un pie
en búsqueda de comprender
la temperatura
de tu tersa y blanca superficie

Lo acerco a ti
arroyo de cariño
caudal paciente;
al mimo
a la caricia
a la presencia

Te miro con mi amor desierto
con mis palmas tan lejanas
pero un pie desciende cauteloso
a tus orejas
a tu cabeza
a tu hocico

Sabes que me iré
como quién nunca busca adentrarse a la sombra

Y tú, ahí
lago
laguna
ojo de agua
ternura sofisticada
diseño genético de extraña querencia

Te aposentas
al pie
o a la cabecera,
al inicio de los pasos
o del sueño,
en el principio de las derrotas
o en el triunfo de las pesadillas
y aguardas,
con el depósito milenario de la fe
de que todo algún día cambiará
y habrá un prado de flores
donde el tiempo de ambos
la sincronía, suceda

Mi año no son tus siete
mi olvido momentáneo no es una vida

En silencio, a breve distancia
contemplo tu apacible belleza
y miro tus ojos
en el intento por descubrir
qué universos te habitan,
el origen de todas tus galaxias
y de todas mis furias

Charquito de agua clara
te escucho respirar
y escribo.

La bruma de las aves al amanecer (Editorial Garrobo, 2025)

Nocturno

Me voy a anochecer un rato
bajaré mi sol y mis pájaros
dejaré a mi luna decidir sus fases
y a mi tierra perder su gravedad

Me voy a anochecer
para tragar las horas azules
despertar murciélagos
avivar luciérnagas
que se batan y debatan
entre el sonido y la luz

en medio de la noche
la vibración lumínica
encenderá fogatas
en los ojos de todos los búhos
para que devoren la sabiduría del aire

Voy a anochecerme
para soñar
y no sentir los pasos del tiempo
sobre mi espalda

para viajar en el lomo de la luna
y dar reposo horizontal
a todas nuestras verticalidades

Me voy a anochecer
para cantar
en pasiva ternura
canciones de cuna a la eternidad

La bruma de las aves al amanecer (Editorial Garrobo, 2025)

Santuario

Un cerillo permanece de pie
busca a su alrededor
una superficie rugosa
para arder

no se piensa fuego
sino sonido
fisura en el tiempo
que filtra por ella:
el ruido y la luz

La bruma de las aves al amanecer (Editorial Garrobo, 2025)

H

La H
muda como el paisaje
dice lo que no dice

La H
muda es Caribe
mira y calla
desde la más completa quietud

La H
paisaje
de insonoras cascadas
salpica grácil
el desconcierto

belleza muda
nada
hay por decir

Cecilia Fernández (1978. Americana, Guadalajara, Jalisco, México) Poeta, fotógrafa, productora y conductora de Radio Universidad de Guadalajara, donde ha trabajado por más de tres décadas. Sus textos han aparecido en diversas publicaciones colectivas, entre ellas Niños que se tragan la luna (2009), Extática. Muestra de poesía femenina (2015) y Tiempo de mujeres. Calendario literario (2022). En 2021 coordinó y editó el libro postal Humedad aérea, con obra del poeta Raúl Aceves y fotografía y poesía de su autoría. Ha grabado sus poemas para Radio Universidad y colaborado con el proyecto Vía Literaria. En 2025 publicó su primer poemario, La bruma de las aves al amanecer.