
Mi cuerpo ha tomado
una decisión
y yo le digo:
hey, chica,
vamos a encender otro cigarrillo
en la esquina de la Luna.
Pero él ya ha partido
en su barca.
Entonces es más fácil
sentarse sobre el mundo,
cerrar las piernas,
apretar con todas mis fuerzas
para que se contenga mi pecho,
(para que se hunda mi seno),
y desandar lo pensado.
Párate derecha, chica,
que nadie sepa que has llorado.
Hey, chica,
vamos a comer flores
y besos.
Hey, chica,
el amor eres tú.
Mira tu piel
y vístela con los deseos de los otros,
que nadie advierta
que debajo de ti
el océano se agota
en una espuma candente
que todo lo consume.
Tu cuerpo es más sabio que tú,
el tiempo, más sabio que la carne.
Por eso han reventado galaxias
que lo han contemplado todo,
y a la mitad de todo,
esta imperceptible
duración de mi piel.
Un lapso de carne,
finito.
Solo deja que el calendario
haga lo suyo.
Entonces, tú,
muerde el instante,
haz algo muy tuyo,
rebasa esta pérdida de pasión.
Algo que
podría recoger
o borrar
la esperanza o el amor.
El ciclo terminó.
Cayeron papeles multicolores
de todos los tamaños imposibles
inesperadamente
unos abrieron violentos sus alas
y se descubrieron
aves.
(Espíritus cálidos del aire)
Algunos de repente rompieron su mudada piel
y se encontraron
bestias.
(Espíritus reptantes de la tierra)
Otros instintivamente respiraron con sus branquias
y se hallaron
peces.
(Espíritus náufragos del agua)
Del papel brotó la vida.
Déjate doler amor
Consiente el viento que explica la noche suave
donde se comunica nuestro silencio
déjate doler amor en el pecho
al pájaro negro de mi tristeza
déjate doler amor
espejo de ausente transparencia
deja encender de piedras
o navajas
la náufraga sombra
que huye de la casa de mi cuerpo
déjate doler amor
que mi corazón es un clavo
entre clavos oxidados
No somos dos reptantes soledades cortejadas
No nos aferramos en la guarida
No estamos anudados uno sobre el otro
No se empalman bífidas nuestras lenguas
No hay voluptuosas erosiones en la piel
Sólo queda la navaja del insomnio
Que corta el escote de la noche
Un segundo antes del beso
Donde podríamos no estar ausentes.
jadas
Entre el expiatorio y mi escuela
vivía mi abuela Toñita
en medio de su jardín y el sagrado corazón de Jesús
vivía don Paraninfo
en su costilla izquierda crecían mis escaleras favoritas
cubiertas de su alfombra otoñal
encima del gruñido de sus hojas
se hospedaban mis pequeños pasos alegres.
Entre el hospital donde trabajaba mi mamá y mi casa
crecía una mazorca gigante
alrededor de sus hojas, en el segundo piso
se sacudía la olla que paría palomitas
en el primer piso
se hacinaba la hierba diamantina
que nos sostenía encantados porque tú la traes.
Al fondo de mi canción de color de rosa
en la superficie frágil de las galletas de animalitos y la sopa de fideos
entre la casa del abuelo Miguel y la capilla de Jesús
nació mi hermana Samantha para subirse conmigo al columpio
para cortar flores
y también correr los domingos en los Colomos.
A la derecha de Zapopan
pasando la escuela maldita con un panteón
entre la avenida Américas y la escuela
mi papá tomaba vuelo y hacía saltar su bocho para hacernos reír
y contábamos los autos rojos, azules y blancos
y contábamos los semáforos en verde
y jugábamos carreritas
y ganábamos, siempre ganábamos.
Entre la avenida Enrique Díaz de León y el andador norte H
a derecha e izquierda oculté piedritas blancas por sus rincones
para hacer el caminito a casa y nunca perderme
debajo de las flores que yo creía que se convertían en mariposas
en el fondo del hueco de adobe que me gustaba comer
entre la niña sonámbula que una vez fui
y la que hizo versos desde la primaria
justo en medio
mi infancia y el mundo estaba en Guadalajara.
Bethsabé Ortega (1982, Capilla de Jesús, Guadalajara, Jalisco, México). Poeta, investigadora y docente. Licenciada en Letras hispánicas por la Universidad de Guadalajara (UdeG). Su trabajo se ha desarrollado en torno a la poesía, la literatura mexicana y la formación de lectores y escritores. Ha participado en talleres, conferencias y actividades de difusión literaria, y ha desarrollado investigaciones sobre la literatura jalisciense contemporánea. Algunos de sus poemas aparecen en Poesía viva de Jalisco. Antología de la poesía jalisciense contemporánea (2004), Poesía entre / líneas. Muestra de poesía de Guadalajara (2006), Poetas101 Pintores (2009), Cicloverso (2018) y Tiempo de mujeres. Calendario literario (2022). Como investigadora ha publicado Ciudad Poema. La ciudad en voz de poetas jalisciense del siglo XXI (2023), La germinación oscura. Muestra de escritores jóvenes de Jalisco (2024), Retrato de Jalisco por poetas adolescentes (2024) y Elogio a Guadalajara (2025).