
Yéndome. Caigo al lado no al centro sobre mí hay galaxias de post-its y stabilos con fragmentos silábicos de color difuso: dibujo, cristalina la carencia, el peso del azul en las palabras, las alas negrísimas del vacío. Caigo a su pico estrecho, profunda imposibilidad de mí; el mundo emana contra mi pecho y asciende. Pistilos líquidos, gotas púrpuras, perseverancias del cuerpo, me veo caer en la espesura de un ozono liminar ya sin complexiones salvavidas como en la estela de una interjección lanzada al espacio, incontestable y absoluta.
Poesía morosa. Prositas de amor contra el SAT (Ícaro, 2022)
S dice que soy una buena mujer porque deseo. Me pregunto cómo es una carencia pueda construir algo, volverte alguien, mostrarte en la solapa la pegatina con tu nombre, por si acaso. Pero, como siempre, S dice que ahora sólo va a escucharme; ahora nada de miradas rompiendo contra el suelo. S insiste en que soy mujer, en que soy buena, dice, porque hay algo dentro de mí que sigue sonando hueco.
Poesía morosa. Prositas de amor contra el SAT (Ícaro, 2022)
El metrobús me escupió
en alguna calle de la Roma.
Efraín González Luna aún trabajaba
en mi cabeza su traducción de Kafka:
“Ante la ley se yergue el guardián de la puerta”.
¿Lo tradujo del inglés o del francés?
Del alemán no porque no sabía.
En eso más o menos andaba
cuando un estacionamiento me habló:
¡Señorita!
Ya nadie me dice así.
Señorita, disculpe.
Siguiendo ese milagro
llegó otro: Lyn May
tras la reja
agitaba las uñas y giraba instrucciones
breves y precisas,
amabilísima
y absoluta.
Soy fan de su trabajo,
atiné.
Gracias, linda.
¿Puedes timbrar en el cuatro
y decirles que si me abren?
Timbré.
Un hombre atendió.
Buenas tardes,
dice la señora que si le abren.
Obnubilada por mi triunfo
—salvé la vida de Lyn May—
seguí mi camino
sin siquiera detenerme a observar
cómo una mujer que ha esperado
toda una vida
a cruzar por esa puerta
la miraba ahora cerrarse para siempre.
Poesía morosa. Prositas de amor contra el SAT (Ícaro, 2022)
Yo soy Jaws y esto es agua / para té o café / agua que se bebe en los profundos edificios / cafeteras / de un botón saldrá la leche / de soya / de almendra / de coco / no de vaca / de ésa he vaciado camiones enteros al mar / hace mucho / camiones cargados de queso / jocoque / panela / requesón / crema buenísima / productos lácteos jaliscienses / de primera calidad / arrojados al Pacífico / porque de lo bueno, poco / y como usted sabe, hay que devaluar / Señor.
El agua / sobre todo el agua / blanca gasolina en taza negra / todo es blanco y también es negro / como un oficio / blanco y negro / como el ocio y el empleo / como vaca / orca / panda / cebra / como su dálmata corriendo hacia las olas / Señor.
Entiendo que esto es agua / y trabajo / pulcro y buen trabajo / manso trabajo para un pobre tiburón / de camisa hecha por su madre / máquina Singer / una madre que fuma cigarros / Del Prado o Carmencita / uno tras otro / sus niños nadando alrededor del humo / con breves quemaduras / sin importancia.
También he servido / en un hostal / y repartido baguettes / porque los tiburones somos útiles / en el área del turismo / pagan por vernos trabajar / huir, digamos / y tras nosotros funcionan barcos y tripulaciones / redes en movimiento / la cacería de mi cuerpo es el trabajo de alguien / Señor. Pero también leo pruebas: sólo le pido una oportunidad.
Jaws (Mantis Editores, 2015)
Que había sido fuera de lugar.
Que en ese año hubo 41 desaparecidos,
tres de ellos, menores.
Que por eso
por la rabia
el Zurdo le pegó un patadón al árbitro:
Pomponio.
En las calles crecían también
como estalagmitas
los brotes del miedo
de la persecución
de la penumbra.
Cómo debe doler la patada de un futbolista.
Cómo debe
doler.
Que un partido muy disputado.
El juego de ida se celebró el 29 de junio
en el Estadio Jalisco. El mismo día
en que más de 100 mil personas se manifestaron
en favor de la huelga del Sindicato de Trabajadores de la UNAM.
Que muchas veces las fechas de detención
fueron alteradas.
El 3 de julio de 1977
al minuto 77
del partido de vuelta
contra los Leones Negros de la UdeG
cayó el gol de los Pumas.
Un grito sordo en forma de sol
se echó sobre el Estadio Azteca
y se puso a lamer el rostro de los jugadores:
Spencer y Cabihnho los primeros.
En la ficha de identificación de
una mujer llamada Guadalupe,
fechada cuatro días después de la contienda
futbolística
se aclara que ésta fue detenida algún día de junio
por actividades subversivas.
Quizás alcanzó a ver un rato el partido
para distraer la angustia
escondida
como aventándole migas de pan
a una bandada de sombras
perro partido
quietas hace tiempo ya.
A Hugo le cometieron falta luego de hacer una chilena:
aún no se convertía en su marca registrada.
No le marcaron el penal.
En agosto de 1977 detuvieron a Francisco Javier
por “historia criminal”.
El 19 ejecutaron extrajudicialmente a José Manuel en Sinaloa
y, de nuevo, en el mismo año, al Tom de Analco en Guadalajara,
su nombre como el de barrio
con su atrio tan serio
desde hace siglos
y a la fecha
donde por las tardes
de alguna forma
se puede ver entre patada y patada
de los niños
en el juego breve de la vida
la esperanza que se mantiene
un segundo en el aire.
Pasión Puma (UNAM, 2023) Libro colectivo
Xitlalitl Rodríguez Mendoza (1982. El Retiro, Guadalajara, Jalisco, México). Poeta y ensayista. Autora de Datsun (2009), Jaws [Tiburón] (2015) y Poesía morosa (2022), así sí como coautora, junto con Atahualpa Espinosa Magaña, de Poesía y desempleo. Ha recibido el Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano (2015) y el reconocimiento al mejor poema del año por Prism International Magazine (2024). Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte y cursa el doctorado interinstitucional en Arte y Cultura de la Universidad de Guadalajara.