Silvia Madero. Foto: Miguel Asa
Silvia Madero
Culiacán, Sinaloa, México

La máquina continua

La idea inicial estuvo en crear algo para la satisfacción de un hombre. Madera, aceite y fracaso. Gutenberg trabajó duro y en silencio por varios años en una máquina que separaría el conocimiento, de las personas, para extenderlo por el mundo.

El primer libro fue la biblia. Hermosa impresión 200 veces. La lengua silenciosa en el papel, fue el comienzo de un negocio muy lucrativo, que llevaría a algunos a la muerte y a su vez los inmortalizaría. Si no hay vestigio, no existimos.

La ilustración fue el comienzo. Independencias y revoluciones se erigían en pro de la razón. Aunque no todo fue brillante. La libre interpretación fue el mal de los textos. Religiones surgieron a imagen y semejanza de falsos dioses.

El mundo te debe una nueva vida, Gutenberg, una en la que veas tu arte secreto prosperar. Sabrías que las ideas se extendieron como parásitos, albergando cuerpos, creando ideologías. Y que la tinta pasó del mismo modo por libros que por propaganda, obedeciendo al sentimiento o a la razón.

 

Eppur si muove

¿Cuándo fue la primera vez que viste hacia fuera?
Galileo nació para observar el cielo
Dicen que su madre parió en el campo viendo hacia arriba
Y que al abrir los ojos la incorruptibilidad celeste lo silenció

Desde entonces se dedicó a hablar para adentro y escribir
Escribió tanto como pudo sobre los satélites de Júpiter,
las fases de Venus, las cordilleras de la Luna o las nebulosas
Escribió también del sol y de cómo lo orbitamos

Sus ideas lo encarcelaron en época de la inquisición
y tuvo que retractarse
En el momento en que fue puesto en libertad, miró hacia el cielo
La noche estaba limpia

Papel moneda

I
El oro respaldó al billete, y los esclavos al oro
Transformamos la naturaleza en mercancía y le asignamos un precio
¿Cuánto dinero vale lo que tu cuerpo produce?

II
Pablo escondía sus dólares y hacía mapas
Creando regiones, verde próspero
Amor, tu rostro brilla cuando más tienes
El dinero te ha suavizado las manos con las que criaste vacas

Escobar jugaba Monopoly con su familia
y escondía billetes de colores debajo de la mesa
Dios te ha dado el don del dinero
¿ya no te reconoces sin él?

La hija de Pablo recordará a su padre como el hombre que prendió fuego a dos millones de dólares para darle calor en las montañas
El dinero mantendrá la muerte lejos de nuestro hogar

III
Nunca veré mi rostro en un trozo de papel
no seré tocada por los hombres
no se pelearán naciones en mi nombre

El telegrama Zimmerman

130 13042 13401
Resulta que no teníamos conocimiento de su país
Interesante el dato de los sacrificios humanos
¿Aun ofrendan sus corazones?

8501 115 3528
Entendemos que todo el tiempo estuvieron debajo de América
nuestras condolencias
En otros temas, ¿qué tan grande es su ejército?

416 17214 6491
Las pérdidas solo reflejan debilidad
pero estamos dispuestos a ayudarlos
Bastante carga tienen ya con su color de piel

11310 18147 18222
Para esto será necesario que declaren la guerra a Wilson
nosotros proveeremos las armas
¿saben usarlas?

21580 10247 11518
Terminada la guerra tendrán de vuelta su territorio
y como ganancia extra, ya no dependerán de E.U
Ahora serán fieles servidores de Alemania

 

Fotografía 1992

Sobre el papel y la luz
mi familia aún permanece unida
Desde la soledad de cada uno, sé que esto es mentira
Sin embargo, en mi mente seguimos sonriendo

 

Silvia Madero (1991. Terranova, Culiacán, Sinaloa, México). Poeta, narradora y ensayista. Licenciada en Letras Hispánicas y en Psicología. Ha publicado en medios como Timonel, Elipsis, El Astillero, Revista El Humo, Monolito, Círculo de poesía y FCE en línea. Su obra figura en diversas antologías nacionales y cuenta con un libro de poesía Casa infantil (2022) publicado en la serie La Maleta de Hemingway de la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco. Ha trabajado como reportera, tallerista, reseñista, docente y editora.