Reyna de la Torre. Foto: Miguel Asa
Reyna de la Torre
Cuauhtémoc, Chihuahua, México

Testigos

Desde que abrí los ojos
me siento eternamente
faltante
Camino con el filo de una emoción
que se avecina
bostezo y hago con mis manos
todo lo que le falta al orden
peleó con los recuerdos
con las palpitaciones de mi riqueza
todo me tiene muy cansada
hoy no escucho el viento
hoy no escucho la lluvia
hoy no escucho la voz de mis muertos
están muertos en su muerte
hoy no escucho el olor de la rosa
ni sus nombres, ni sus colores
me levanté en el disgusto
organicé objetos
le di forma a mi cuarto
le di forma a la casa
seguí molesta, faltante
tenía garras y rechinaba mi dentadura.
Desde que abrí los ojos
esperaba que noche guardara silencio
pero no, todos los objetos
los muertos, el viento, la lluvia
son testigos de la violación.

El parque

Mi cuerpo imagina estar en reposo
tengo una concha marina en el pecho
ven, escucha
se oye todo el mar
se oyen todos mis órganos
si paras tu exhalación
se escucha el pasado en mi pecho
se escuchan
las respuestas en los árboles
adentro
a lo lejos
se oye el eco chocando en la existencia
poro a poro

se oye la campana del paletero
sólo tengo palabras para pagarle
se oye como el mundo avanza de nuevo
los seres
que se van
que necesitan irse
los que no sabían que se irían

las madres de mis amigxs
me marcan cuando ellxs no contestan su gps 24/7
sigo aquí esperando un pájaro se acerque
sigo aquí volando con mis ojos
sigo aquí
llena de tanto silencio
sigo aquí
en el parque
jugando
llenando de tierra mis uñas
manchándome la ropa
a mis veintisiete años
jugando con la vida
sigo aquí en reposo
al ritmo de la posibilidad
viendo las estaciones de la pasión
viendo como se aprende a escribir
viendo como el movimiento
abraza lo estático

sigo viendo la vida en el parque
hoy, por ejemplo
cayó otro árbol
puedo jurar que gritó mi nombre.

Palabras de amor

Alejada de toda posibilidad presente
en el hilo de mi poca profesión
me pregunto:
¿Cómo será ser madre?
Conjurarle
a mi hijo inexistente
con todo el amor de un látigo
-Termínate esa sopa-

Luciérnaga

Amigas:
Entre la A y la S
entre nosotras
(los tiempos y los caminos cojean)
existe una ciudad completa
que nos hace encontrar: especie de fe
ausencia y las risas
Igual sabe a paciencia
Carácter
Entre la A y la S
existe toda una sonrisa alterada
una línea de diálogos
abrazos, por ejemplo
pasiones en forma de rosales
fuerza de varios sabores
Sobre todo presencia
casi luciérnaga.
Así, la amistad.

Paraíso

Fui tiempo atrás a cortar madera
me llagó las manos
la vida
irrumpió en los sueños de mis hijas:
Las que no han nacido.

Se me cansa la vida de estar cansada de la monotonía y de esta extrema escasez.
El llanto se parte en ganas.
Mis deseos se infectan.

Se me harta la columna de rozar las mismas tierras sentir el mismo sol, la misma luna, la miseria que pasa por las manos no me llega a la boca.

Me han contado de la bestia
insaciable máquina de oportunidades viajeras, parte de mi purgatorio
me quema de infierno y arriba a mi paraíso.
Si he de quemar el templo por mis crudos sueños

                            Espero que me perdone el paraíso.

Reyna de la Torre (1994. Centro, Cuauhtémoc, Chihuahua). Poeta, gestora y difusora cultural. Licenciada en Humanidades con orientación en Letras, ha participado en encuentros literarios nacionales, fue co-conductora del programa Los idus de marzo RADIO y exmiembro del colectivo Elefante Blanco. Creó la convocatoria de poesía Flavia Duncan, ha prologado antologías regionales y publicado en Dejarse morir (2021). Coordina talleres y proyectos artísticos con enfoque comunitario.