Omar Gutiérrez. Foto: Miguel Asa
Omar Gutiérrez
San Martín Hidalgo, Jalisco, México

Imperfectx

Ch’aqa qak’, k’ax k’ak’a’ ch’aq; ri kame’ac ri alaxik re ri achi unojirib’al, ri achi uyawalib’al ri winaq. 

(De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados). 
Popol Vuh 

A las infancias trans.   

Yo fui un niño  
que no supo nombrarse  
porque mi carne, tierna y brava 
era de un maíz equivocado;

para cuando mis ojos 
cenotes de melancolía 
alumbraron los cuarzos de la conciencia  
mi masa, aún caliente  
ya no dejaba mutilarse  

daba señales ineludibles  
de un traidor 
al que hay que tenerle  
mucha paciencia 
si encima no se pretende  
ser su asesino 

qué cansancio  

¿será que el milpero  
sembró la semilla errada 
o quiso darme piel doble  
de tortilla cicatrizada?  

uno termina acostumbrándose  
a caminar con lo que cuelga  
                              entre  
                           las  
                           piernas  
mientras los años siguen  
inflamando la superficie  
de nixtamal eréctil. 

A veces un alma cae 
en la milpa incorrecta  
y su olote 
canta con el viento  
los sonetos de la tierra  

otras almas  
son de metate 
pero su útero caliente  
solo quiere ser mazorca  
y llora, tirando granos al olvido; 

qué le vamos a hacer al niño 
qué le vamos a hacer a la niña 
si la molienda amarga  
se mira ajena ante un espejo 
de pellejo roto  
y ojos astillados.   

En el surco de las posibilidades  
los riachuelos crecen  
mis raíces venenosas 
a unos terrones 
que no les pertenecen 

mis senos 
no se abultan  
y mi tórax  
es deforme como las rocas de jade  

y la abertura 
no llegará  
con el colibrí de las mañanas: 
no saldrá de ella 
el cantar de las mujeres. 

Así vine 
quizá de un pueblo de criaturas  
a las que otro sol quemó; 

qué le vamos a hacer al niño 
qué le vamos a hacer a la niña 
qué seré, qué seré… 

… ¡pues fiesta,  
y danza, 
tejedora de destinos, 
aquel colibrí 
que llevó mi mensaje  
a la tierra de las diosas  
y un ramo  
de mazorcas irisadas! 

Cultivo de silencios

Mi abuela duerme
entre el naranjo y las albahacas
y siempre cierra con llave
su cultivo de silencios.

Ahí, el endometrio
inflama inadvertido sus paredes
y acoge sus rabias contenidas;

hay una falta de hemoglobina
en aquella habitación
que perpetúa
la clausura de los labios.

Lo no dicho pudre la raíz;

vagina y ovarios
son palabras en cursivas
muy oscuras
para los hombres que flanquean
la casa de mi abuela.
El útero en su garganta;

la desesperanza
no se le nota en la cara
mientras sigo
el rastro viscoso
de los quistes en su voz.

Misterio nocturno

En el patio de mi casa 
ocurren cosas inefables.

Escuché que una orquídea 
murmuró mi muerte 
al oído de la lluvia

para aliviar el miedo 
corté sus flores 
maceré sus hojas 
y aún guardo las raíces  
en mi alacena de remedios: 

ofrendé a la lluvia 
una muerte vegetal 
que apacigüe su ponzoña 
y compre su silencio.

Misterio ornitólogo

Veo pájaros
que abrevan
mis heridas

me pregunto
si pensarán en la infinitud
irreal de su dolor
para no dejar de aterrizar en ellas
viniendo de tan lejos

quizás un día
encuentren tierra
donde la sed de sus picos
remueve las costras
del alma.

Torcimiento congénito

Sucio,  
moriré con la arena del mar  
              con el olor de la lluvia  
                      el mirar de un niño 
                          mirar otras olas  
                                       otra cuerpa 
                                                 moriré. 

 

Omar Gutiérrez (1991. Tepehuaje de Morelos, San Martín Hidalgo, Jalisco). Poeta. Licenciado en Turismo en la Universidad de Guadalajara. Ha tomado cursos en Análisis literario y redacción en la SOGEM Guadalajara y un diplomado en Expresión oral y escrita en el ITESO. Su obra explora el cuerpo, la sexualidad, la identidad y la relación familiar. Actualmente trabaja en su primer libro de poesía, Aterrizaje en el vacío. Recientemente obtuvo el primer lugar en los XVI Juegos Florales de Encarnación de Díaz, Jalisco, con el poema Imperfectx, donde aborda la disforia de género desde una mirada íntima y contemporánea.